-... Hombre Jerónimo, ya tenía ganas de verte otra vez.
- ¿Y se puede saber cómo me has reconocido?
-… Pues bueno… no me ha resultado muy difícil reconocer esos ojos, ese par de orejas, esa nariz, esa boca,… Han pasado unas cuantas semanas desde la última vez que nos vimos, pero no se puede decir que hayas cambiado mucho durante ese tiempo.
- Y sin embargo, no se puede decir que sea el mismo de hace un par de semanas, tanto en referencia a mi sustancia como en mi pensamiento.
- ¡¡¡¿Qué?!!!…
- Me explico…
- Siempre lo haces muy a mi pesar.
- … Cada día que pasa, cada hora que sucede, cada segundo que transcurre, nuevos acontecimientos se manifiestan ante mis sentidos. Nuevas experiencias se unen a las que ya poseía modificando mi futuro comportamiento. Hace una semana leía un libro sobre los efectos negativos de la sociedad post-industrial, hace dos días asistí a un seminario sobre el delito del fraude tributario, ayer fui a ver la película “Independence Day”. ¿Cómo pues no me voy a ver afectado en mi carácter por esos hechos tan trascendentales?. Y si esta experiencia se traduce en una modificación de mis neuronas, ¿cómo se puede negar que todo esto no haya afectado a mi físico?.
- Entonces, si todo esto es cierto, cómo puedo estar seguro de que tú eres el Jerónimo de siempre.
- ¡Por Dios Juan!… ¿es qué no eres capaz de reconocer a tu mejor amigo?… ¡venga esa mano!.
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Y bueno, una vez efectuados los saludos y ya que la cosa va de palabras, ¿por que no seguimos jugando con las palabras?.
A continuación una serie de consejos tipográficos. (En la imagen superior una ilustración para la presentación de un tutorial de diseño de fuente tipográfica para la Escuela de Arte).





Sin duda lo que más me llama la atención es el descubrir como internet se haya plagado de referencias a dicho juego: miles de personas aclamando las bondades del mismo, revisiones de su banda sonora, 













